Muchas investigaciones
han demostrado que la práctica regular de ejercicios físicos incrementa la
habilidad del adulto mayor en sus actividades diarias, reduce los riesgos de
enfermedades crónicas y además se ven beneficiados los huesos, la masa
metabólica activa, los músculos, los riñones y los receptores sensoriales;
además ayuda en el tratamiento y la prevención de la osteoporosis y
definitivamente se puede mejorar la calidad de vida de los adultos mayores
dándole a su cuerpo y músculos mayor flexibilidad, fuerza y volumen muscular. Se
sabe que por causa de la inactividad es cuando aparecen los riesgos de
enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión,
la diabetes y la depresión.
También se ha encontrado
que el ejercicio actúa de manera benéfica para la salud mental en mejorando la
autoestima, el autocontrol, el funcionamiento autónomo, los hábitos de sueño,
las funciones intelectuales y las relaciones sociales.

Sin duda un estilo de vida saludable puede ayudar al ser humano a llegar a una edad avanzada sin sufrir de muchas complicaciones.
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