La investigación se hizo sobre un grupo de 91 pacientes que corrieron de manera periódica por muchos años, tanto mujeres como hombres, y se observó que aunque disminuyeron su carga de ejercitación física, sus niveles nutricionales y de presión sanguínea se mantuvieron regulares, lo que redujo su riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Las diferencias de sexo implican diversos cambios para enfrentar el envejecimiento de deportistas antes crónicos. En promedio las mediciones se realizaron a los 50 años y luego a los 60, y los hombres demostraron mejores condiciones de masa corporal que las mujeres, acumulando menos grasa y manteniendo su porcentaje de masa corporal con mejores índices que las mujeres. También demostraron mejor consumo de oxígeno, gasto calórico y estado físico general, menores niveles de colesterol HDL. Sin embargo, en el grupo ya se observaba un porcentaje mayor de hombres fumadores y diabéticos, respecto del grupo femenino de la muestra.
En un pronóstico a 10 años, todos estos antecedentes indican mejores probabilidades de que los hombres antes deportistas no sufran enfermedades cardíacas, aunque ambos grupos (femenino y masculino) del estudio tienen significantes ventajas de no sufrirlas en relación a la población promedio de similar edad.
El estudio concluye que la reducción aproximada de un 27% de la carga de ejercitación física o entrenamiento físico en este tipo de pacientes, es suficiente para evitar los factores de riesgo de enfermedades coronarias. Asimismo, la menopausia y la terapia de reposición hormonal no aparece como condicionante para el riesgo de enfermedades coronarias en mujeres.
Una buena razón para incentivar mas el deporte en los adultos mayores, sobre todo para combatir la obesidad.
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