Evitar la aparición de dependencia es tanto o más importante que abordarla, y abordarla cuando es reciente y reversible es más efectivo que hacerlo cuando está claramente establecida. Por este motivo es importante resaltar y potenciar esta prevención, incidiendo con énfasis en las responsabilidades esenciales de los diferentes niveles asistenciales y la coordinación entre éstos.
En este sentido, la valoración geriátrica integral (VGI) o valoración geriátrica exhaustiva, es un proceso diagnóstico multidimensional e interdisciplinario, diseñado para identificar y cuantificar los problemas físicos, funcionales, psicológicos y sociales que pueda presentar el anciano, con el objeto de desarrollar un plan de tratamiento y seguimiento de dichos problemas así como la óptima utilización de recursos para afrontarlos.
Tradicionalmente el estudio del envejecimiento se había centrado en un modelo de déficit y en características exclusivamente patológicas, pero con el surgimiento de la psicología positiva, se cambia el foco de interés centrándose en encontrar las cualidades humanas para que funcionen como amortiguadores de la adversidad y así conseguir una mejor calidad de vida y un mayor bienestar. Ya no solo se trata de vivir más años, sino de vivir mejor y en mejores condiciones nuestra vejez. En este contexto cobra especial relevancia el estudio del bienestar de las personas mayores, dado que se encuentran en un momento vital en el que disminuye el número de años que les queda por vivir, en el que las probabilidades de enfermedad y disfunciones aumentan, y en el que, por ello, la calidad de vida y su promoción es fundamental.
No hay comentarios:
Publicar un comentario